De mi intranquilidad sólo puedo sacar un par de cosas buenas. Una de ellas es que, por ejemplo, me atrevo a explicar unos versos de Shakespeare a través de una pintura de Dalí. ¡Qué viva la tormenta!
Yo tengo acceso a una constelación.
A mi antojo puedo darle forma.
Y cada día, si quiero, puedo besar una estrella diferente.
Hoy supe que yo no puedo contar mi historia. Alguien más la contará por mi.
Amo las constelaciones, amo sus estrellas.
Espero que Antonio me perdone por haberle robado esta foto que nos tomó a Isabel y a mi. Hoy descubrimos que somos hermanas incomprendidas por todos, pero parecidísimas en muchas cosas.
Hola, somos futuros licenciados en idiomas, somos tantos que no cabemos en la foto. Hoy jugamos a escondernos de la peste del paro y vimos la clase de Antonio en La Estancia :)